Síntomas del herpes zóster

El Herpes zóster se desarrolla en dos fases. En la primera todavía no han aparecido las erupciones cutáneas pero ya se sienten algunos síntomas, según la persona serán mas leves o mas grabes.

Síntomas de la primera fase

Algunos de los síntomas de la primera fase que se pueden sufrir en la zona afectada son:

  • Ardor.
  • Sensación de hormigueo.
  • Picor.
  • Tensión.
  • Dolor profundo.

Además de estos síntomas en la zona localizada donde saldrá la erupción cutánea, pueden haber otros generales, como:

  • Cefalea.
  • Astenia.
  • Febrícula.
  • Dolor de garganta.
  • Rigidez de la nuca.
  • Alteraciones gastrointestinales.

Esta primera fase suele durar unos tres o cuatros días normalmente aunque se han dado algunos casos en los que ha podido durar hasta 3 semanas pero en contadas ocasiones.

Síntomas de la segunda fase

Tres o cuatro días después de la primera fase es cuando empiezan a aparecer las erupciones cutáneas en el área de la piel a la que llegan los ganglios nerviosos sensoriales infectados por el virus (al que llegó el virus, a través de la piel, al pasar la varicela). En menos de un día aparecen primero pequeñas vesículas blandas, que evolucionan a costras, que pueden durar de dos a tres semanas.

El hecho de rascarse las costras provoca que el líquido interno infecte las zonas cercanas y, si no se lavan inmediatamente las manos, cualquier otra zona que podamos tocar. Además, la sobre-infección de las lesiones lleva a un retraso en su curación y, como la varicela, puede dar lugar a pequeñas cicatrices en el lugar de las lesiones.

Complicaciones

No es muy frecuente pero en algunas ocasiones la culebrilla puede tener algunas complicaciones:

  • Neuralgia postherpética: Dolor y debilidad contaste, se sufre después de las erupciones cutáneas y puede durar más de un mes o incluso alargarse a meses o años.
  • Herpes zóster diseminado: Las erupciones aparecen de forma diseminada en vez de localizadas en un punto, tal y como ocurre con la varicela común.
  • Herpes zóster necrótico: Se producen lesiones más graves de lo normal incluso en ocasiones se pueden llegar a tener úlceras necróticas.
  • Afección oftálmica: Si el virus ataca el nervio trigémino, podemos tener afecciones oculares como pueden ser queratitis, parálisis de los músculos extraoculares, midriasis o glaucoma secundario.
  • Infecciones bacterianas de la piel: Pueden ocurrir fácilmente por ampollas abiertas y pueden ser graves
  • Síndrome de Ramsay Hunt: Puede ocurrir si el herpes zóster afecta los nervios de la cabeza y puede causar parálisis facial parcial o pérdida de la audición si no se trata (si se trata a tiempo, la mayoría de los pacientes se recupera completamente)
  • Neumonía
  • Inflamación del cerebro o la médula espinal: Como encefalitis o meningitis , es grave y pone en peligro la vida.